1.- Actualidad y Contingencia

Comunicado Oficial 1.- Actualidad y Contingencia

Comunicado Oficial

Obispo Juan Ormeño Lagos

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Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.  2 Crónicas 7.14”

Frente a los últimos lamentables acontecimientos que estamos viviendo como nación, como iglesia del Señor no podemos olvidar lo siguiente:

Tenemos doble ciudadanía. Por una parte, somos ciudadanos chilenos, y como tales, estamos inmersos en el quehacer nacional, y no podemos abstraernos de la realidad de nuestro país. Ante esto, debemos reafirmar nuestra fe, en el sentido de creer que nuestro Dios es soberano, y entenderlo así es dar gloria y reconocimiento a la soberanía de Dios. No obstante esto, sabemos que el enemigo de Dios y de la iglesia de Cristo es el príncipe de este siglo, y es él quien influye y quien orquesta planes para traer confusión y desasosiego en un mundo desesperado por respuestas.

Pero, por otra parte, nuestra bendición y honra es entender que somos ciudadanos del cielo, somos peregrinos y extranjeros en esta tierra, por lo cual nuestro llamado es a vivir en completa concordancia con nuestra ciudadanía celestial. Es así como nuestra labor como iglesia del Señor es buscar el rostro del Señor en oración y súplica ya que de esta forma nuestro soberano Dios nos dará la sabiduría y la autoridad del Espíritu para hacer frente a todo lo que actualmente sucede. Como iglesia del Señor, no podemos tomar posiciones de cualquier sector político o ideológico, pues nuestra misión y propósito es más alto que cualquier lucha o ideología humana. En la tierra sabemos que siempre existirán injusticias, y por profecía esto no cambiará ya que es la ante sala del gobierno del anticristo. No podemos olvidar que el espíritu que impera en este mundo es el espíritu de las tinieblas, del anticristo, un espíritu que desde antaño se manifestó en Satanás, la rebelión. No podemos esperar cambios desde una trinchera humana, ideológica o política, porque esas son armas humanas. Este mismo mundo rebelde y contradictor fue el que rechazó al maestro y lo sigue haciendo. Pero llegará un día en que el rey de reyes y Señor de señores gobernará con vara de hierro y justicia, y demostrará a todo el mundo de que su reinado es el único que traerá justicia y paz. Hasta entonces, el llamado de la iglesia es ser luz y sal de la tierra, pero no desde una lucha carnal, ya que el mensaje de Jesús no fue un mensaje humano, su mensaje traía la liberación y redención del pecado y muerte eterna. Como iglesia del Señor desde siempre se ha trabajado en pos de sostener al más débil, ayudar al desvalido, apoyar en tiempos de crisis a los necesitados, pero la principal labor de la iglesia de Cristo es PREDICAR EL EVANGELIO.

A su vez, cualquier llamado que efectúe cualquier otra institución o autoridad ya sea política o religiosa externa a nuestra organización no puede ser oído ni menos seguido, puesto que el Señor ha instituido autoridades eclesiásticas y nuestra lealtad y obediencia es para con ellas. Por otra parte llamamos a la iglesia de Cristo a no tomar partidismo ni emitir opiniones a través de redes sociales que puedan causar resquemor o contienda, ya que nuestro deber es hacer un llamado a volvernos al Señor. El evangelio es más alto que cualquier ideología humana y tomar el mensaje de Cristo asimilándolo a una ideología o filosofía humana es no haber entendido lo alto y sublime del mensaje poderoso del evangelio.

Llamamos a la iglesia de Cristo a la oración, al ayuno y al buscar de forma ferviente y diligente la presencia del Señor. Solo él puede traer luz, paz y calma en un mundo desesperado por respuestas. La mayor necesidad del hombre es la salvación de su alma, Y A ESO NOS HA LLAMADO EL SEÑOR, a alzar la voz y llamar al arrepentimiento para perdón de pecados.

La Iglesia Unida reafirma su compromiso con el mensaje poderoso del evangelio, y no transaremos este mensaje por ideologías humanas. Cristo es soberano, el es el rey de la iglesia, y a él debemos nuestra lealtad. Así mismo, el Señor nos ha llamado a ser leales y obedientes a nuestras autoridades eclesiásticas pues es Dios quien las instituye y es él quien ordena nuestro caminar y el caminar de su iglesia. Es hora de despertar, pero este despertar nos debe llevar al verdadero avivamiento, un avivamiento espiritual que nos hará tomar real conciencia y responsabilidad del llamado para la iglesia del Señor.

En Dios, y solo en Dios está puesta nuestra esperanza. Él es el rey de la Iglesia. En él confiamos. 

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