WILLIS C. HOOVER,
en el año del Centenario Pentecostal

 

PASTOR : Manuel Díaz Bascur

FECHA : Noviembre de 2009


 

Introducción


El mundo evangélico chileno está de fiesta. El año 2009 es el año del Centenario Pentecostal. Hace 100 años Dios visitó a nuestro país con un gran mover espiritual. ¿Fue éste un movimiento único en el mundo? ¿Qué pasó con otros países? ¿Quiénes fueron usados por Dios en nuestro país para traer el derramamiento de su Espíritu Santo? Preguntas como éstas merecen nuestra atención.

El presente trabajo tiene por finalidad examinar lo que ocurrió con la Iglesia Metodista en Valparaíso, y de cómo Dios usó a un misionero llamado Willis C. Hoover para, levantar una iglesia nacional, y, ser en cierto sentido el padre de los Pentecostales Chilenos.

Otras preguntas que abarcarán nuestra atención son: ¿Qué principios y métodos usó? ¿Qué influencia metodista legó a la naciente iglesia Pentecostal chilena? Y ¿Cuál es su herencia para nosotros hoy?

Miraremos a Willis C. Hoover conociendo un poco de su biografía, su vida íntima y familiar. Tendremos un acercamiento a su función de pastor y misionero. Hablaremos de sus fracasos y de sus triunfos. En resumen, procuraremos mostrar una radiografía del hombre de Dios, usado por Dios, para traer bendición a la nación más austral del mundo, nuestro lindo Chile.


UN POCO DE SU BIOGRAFIA

Sin duda el personaje que inició o dio cabida a que se derramara el poder de Dios en Chile fue el Reverendo Willis C. Hoover. De él no hay muchos antecedentes pero baste decir que nació el 20 de Julio de 1858 en Freeport, Illinois, en Estados Unidos. De familia Metodista. Se graduó de medico en 1884, además estudio arquitectura. Luego, sintió el llamado a ser misionero. El dijo que en su pecho sentía una carga que no podía ignorar. Era como una voz que le repetía día tras día "Sudamérica, Sudamérica, Sudamérica". Postuló y logro ser aceptado como misionero de su iglesia. Apenas lo aceptaron comenzó sus estudios en una escuela de preparación para misioneros.

Durante ese tiempo, estaba de novio con la señorita Mary Anne Hilton con la cual se casó posteriormente, sin antes preguntarle si ella lo acompañaría a las misiones a lo cual ella respondió que Si.

Ya en el plano misionero, Willis C. Hoover, llega a Iquique en 1889 como profesor en el colegio Inglés de su denominación, en 1893 dejó de enseñar y comenzó a levantar iglesias en dos pueblos cerca de Iquique. El aprendió rápidamente el español y empezó a evangelizar con gran convicción de traer almas al Señor. En 1895, regresa junto a su esposa a su país de origen a visitar a su familia y algunas iglesias amigas. En ese viaje, visitaron una iglesia en Chicago y fueron testigos de un avivamiento continúo en los Estados Unidos. Esto les impactó de tal manera, que ellos hablaron años después de esta situación como una fuente de inspiración para pedirlo a Dios para su propio ministerio. Ellos vuelven a Iquique en 1898 y ya asume funciones exclusivamente pastorales.

Por otra parte, ¿el avivamiento era solo en los Estados Unidos o en Chile? La respuesta es no. Comenzó en ese país, pero, luego se diseminó por diversas partes del mundo. Antes de llegar a Chile, Willis C. Hoover supo lo que sucedía en Gales en 1905. El mismo escribió un artículo en la revista El Cristiano, el órgano oficial de la Iglesia Metodista Episcopal, que decía "que éste país es el campo actualmente de un avivamiento notabilísimo de la salvación. Comenzó, al parecer, sin que haya sido esperado y ha penetrado todas las denominaciones y todas las clases de gente. Tan grande es el interés entre el pueblo que en todas partes multitudes asisten a los cultos que se celebran, casi sin interrupción…" Luego, vino el famosísimo avivamiento de la calle Azuza en los Estados Unidos en 1906. En 1907 el turno fue de la India. Vale mencionar aquí que, a manos de Willis C. Hoover llego un librito escrito por Miss Abrams una amiga de su esposa en la que describe el bautismo del Espíritu Santo, entre las niñas viudas, en los asilos de Pandita Ramabay, en la India. Los esposos Hoover comenzaron a orar para que en Chile se viviera una experiencia similar. En 1907 Jonathan Paul fue usado por Dios para llevar el avivamiento a Alemania. En 1908, la bendición cayó sobre Corea. En 1909 Chile fue visitado por Dios. Luego en 1913 llegó a Suecia y en 1916 a Noruega, por mencionar algunos. En éste trabajo nos enfocaremos solo a lo ocurrido en Chile.

SU FUNCION DE PASTOR Y MISIONERO


Retomando la historia de los Hoover. Ellos vuelven a Iquique 1898, después de un período de licencia. En aquél lugar, asumen el pastorado en propiedad hasta 1902. En este tiempo, recibe un telegrama que le indica mudarse a Valparaíso, para reemplazar al Pastor EE. Wilson, quién retornaba a su país de origen. Con éste cambio, vino un avivamiento espiritual. Willis C. Hoover, declara que esto sucede para que, la Iglesia busque el vivir en santidad. Por ese tiempo estaban estudiando el libro de los Hechos, en la Escuela Dominical. Uno de los hermanos le pregunta ¿Que impide que nosotros seamos como la Iglesia primitiva?''. El pastor le respondió: ¡No hay impedimento alguno!, sino el que está en nosotros mismos.

Luego, en la Iglesia muchos iniciaron una oración grupal pidiendo con gritos, el perdón de sus pecados. Esto no era lo que se acostumbraba en la época. Hubo convertimientos en gran manera ese año. En algunas ocasiones, mientras los creyentes buscaban una completa santificación, se producían algunos gritos de gran magnitud lo cual atrajo la curiosidad de los vecinos y personas que circulaban por el sector.

Un día, una hermana comenzó a levantar las manos y quedo en éxtasis por un momento, esto le indicó a Willis C. Hoover que era una señal de preparación para el avivamiento que se venía en 1909.

En 1906, hubo un gran terremoto en Valparaíso, la ciudad fue parcialmente destruida El templo de la iglesia también se derrumbó. Lo que era una tragedia para la congregación, porque habían quedado sin templo para reunirse, se transformó en una gran bendición. Esto sirvió para descubrir el gran método de éste prominente Pastor. El repartió a los hermanos en grupos de hogar por los diferentes lugares y cerros de la ciudad. A estos lugares llamó locales. En cada uno de ellos, dejó un encargado, que generalmente era a su vez, miembro de la junta oficial, o sea, ayudantes del pastor. Por la falta de predicadores, comenzaron a serlo los laicos, que después fueron los futuros pastores a través de Chile como Manuel García, Domingo Taucán, Ceferino Arancibia, Carlos Gómez, Daniel Venegas, José Flores, Guillermo Castillo, Vicente Mendoza y Ramón Yáñez.

En 1908 comienza la reconstrucción del nuevo templo, el más grande de la época. Willis C. Hoover aprovechando sus dotes de arquitecto, construye una nueva iglesia con capacidad de 1500 miembros, esto nos indica la gran visión y proyección que él tenía. Algunos decían: ¿Cómo se le ocurría hacer un templo tan grande que nunca podría llenar? Esto que para muchos era una locura, ya que en ese tiempo no existían congregaciones tan numerosas, de hecho, la Iglesia Metodista de Valparaíso no superaba las 100 personas, llego a ser una gran realidad, cuando Dios llenó el nuevo templo después del Avivamiento Pentecostal de 1909. La terminación del nuevo templo de Valparaíso, en 1908, les trajo gran alegría y alivio ya que estaban cansados de no estar juntos por tanto tiempo. La ocasión del reencuentro entre los diferentes grupos fue la noche de ano nuevo. Seguiremos hablando de esto en el próximo punto.

SUS EXITOS Y SUS FRACASOS

El 31 de Diciembre de 1908 se reunieron por primera vez en el nuevo templo, en ésta ocasión, para esperar el nuevo año. Esa noche fue tan especial, que fue el inicio de una semana completa de oración. Cada noche alrededor de 100 hermanos se reunían a orar. Las plegarias no eran comunes, ellos lo hacían con gran fervor y fe, esto le agradó a Willis C. Hoover, reconociendo con esto la confirmación del Señor. Por ello, se amplió la oración por otra semana más. Pronto el Señor se hizo presente y le habló a un hermano dándole un mensaje al pastor: "Llama a los hermanos mas espirituales y que oren todos los días, porque voy a bautizarles con lenguas de fuego" . Willis C. Hoover acató la orden, sintió que era del Señor y comenzaron a reunirse cinco feligreses a orar todos los días a las cinco de la tarde encabezados por Mr. Hoover los otros eran: Carlos Gómez, Guillermo Castillo, Rosa Escobar, Ramón Yáñez.

En la conferencia realizada en la ciudad de Temuco, en Febrero de 1909, su yerno Carlos Gómez fue nombrado Pastor y trasladado a Temuco, le reemplazó Guillermo Castillo como ayudante del pastor Hoover. En Valparaíso seguían las oraciones. A su regreso de las conferencias, Willis C. Hoover tuvo una reunión de oficiales en la cual determinaron arrepentirse de todo corazón, para que, Dios derramara de su Espíritu. Acordaron hacer vigilias, empezando ellos mismos, luego citaron a toda la congregación asistiendo treinta hermanos comprometidos con la causa de ser bautizados con el poder del Espíritu Santo, pero no tuvieron resultados, cuando estaban terminando, se levantaron de la oración para cantar el último himno, el pastor comenzó a llorar con frenesí y su cuerpo empezó a tiritar por un tiempo indeterminado, pronto se levantó para seguir dirigiendo la última alabanza, y nuevamente no se pudo terminar porque, el Espíritu Santo les tomo en risa incontenible por largos minutos. Siguieron por siete semanas más de vigilias todos los sábados, hasta semana santa. Después, acordaron reunirse los domingos a las siete y media de la mañana. Esto les demandó gran esfuerzo, sin obtener un pronto resultado de parte del Señor. Willis C. Hoover razonaba así: "Estamos empeñados en buscar el bautismo del Espíritu Santo y no hemos de perdonar sacrificio; si los medios ordinarios no bastan, usaremos medios extraordinarios".

El espíritu Santo, descendió con mucha fuerza de manera progresiva durante varios meses. El mover del Espíritu Santo, les instaba a confesar sus pecados, a reconciliarse entre los hermanos, y aún más, algunos viajaban largas distancias para arreglar asuntos pendientes que los tenían intranquilos. Otros optaban por hacer ayunos grupales, que los mantuvieran cerca de Dios. Como resultado muchos fueron transformados. Desde la Semana Santa de ese año empezó un gran mover del Espíritu. Había manifestación de risa, lágrimas y llanto, visiones, temblor, etc. Era tal el impacto en la gente, que muchos llegaban por la novedad, y caían bajo convicción de pecado y perdían perdón a Dios. La asistencia de la Iglesia crecía de manera fenomenal. Por ejemplo la Escuela Dominical tuvo por término medio de asistencia en julio 363 personas, en agosto 425 personas, y en septiembre 527 personas. En el mismo mes de septiembre, a fin de ese mes celebraron la Santa Cena con una concurrencia de más de 800 personas.

Pero no todo era bueno, también se levanto oposición. Había dos posturas, unos comenzaban a tener hambre para buscarlo y otros reaccionaban con resistencia, mas esto no les amedrentó sino que al contrario les dio mayor ánimo para seguir buscando de su poder. Más no podemos desconocer que hubo errores o excesos. Años después, Willis C. Hoover reconoció algunos errores. El hizo suya la oración de Juan Wesley "Señor, danos otro avivamiento como aquel que nos diste, si fuera posible, sin los errores, y las extravagancias que lo acompañaban; pero en todo caso danos el avivamiento".

Si bien en el plano espiritual la iglesia de Valparaíso gozaba de un gran mover. También se levantaron personas que no les gustaba lo que estaba pasando en la congregación. Rumores y desprestigio hacia la persona del misionero Willis C. Hoover no se hicieron esperar. Cartas llegaron a las autoridades metodistas alegando por la conducta de Hoover. Estas decían que las reuniones son un desprestigio para los metodistas y perjudicial para la obra de Dios.

Las criticas se acrecentaron cuando el permitió hablar a una mujer llamada le hermana Elena, quién hablaba en lenguas y profetizaba. En la ocasión que esto ocurrió en Valparaíso, la intervención de la hermana Elena finalizó, pidiéndole al pastor Hoover que se arrodillará, y ella orando por él.

Cuando la hermana Elena viajó para dirigirse a la primera y segunda iglesia Metodista de de Santiago, en ambas ocasiones le fue prohibido hablar por los pastores de las dos iglesias. Ellos ya habían sido advertidos de la presencia de la hermana Elena y habían tomado los resguardos necesarios para tener custodia policial. Esto ocurrió el domingo 12 de septiembre de 1909. Lamentablemente ésta fecha ha quedado como legado del avivamiento Pentecostal en Chile. Es la fecha de la división. A los hermanos que no les gustó la medida de impedir a la hermana hablar, se retiraron de la iglesia, y conformaron la Iglesia Metodista Nacional, que al año siguiente, cuando se les unió Willis C. Hoover, se transformó en la Iglesia Metodista Pentecostal.

Sus éxitos fueron variados. Por ejemplo, al salir de la Iglesia Metodista, se vio obligado a nombrar obreros y luego pastores, a un gran contingente de obreros cristianos, a los que se les llamaba "guías", los que estaban encargados de los diversos locales dispersos en la ciudad. También la naciente iglesia rápidamente se extendió en el país. Willis C. Hoover fue confirmando nuevos lugares que Dios se encargó de fundamentar. Otro éxito fue que Willis C. Hoover, a pesar de que no siempre estaba de acuerdo con lo que ocurría, nunca estorbo la obra de Dios. Otro éxito fue el surgimiento de una iglesia nacional, creciente y auto sostenible.

En cuanto a sus fracasos, podemos mencionar, que Willis C. Hoover no fue capaz de mantener el avivamiento dentro de los cánones de la Iglesia Metodista. Tampoco puso coto a los excesos del avivamiento. Finalmente tuvo que salir de su amada iglesia.

SU INFLUENCIA Y SU LEGADO

La influencia metodista de Willis C. Hoover en el movimiento Pentecostal chileno se respira por todas partes. Primero, hasta el día de hoy se celebran las conferencias anuales, donde es obligación a los pastores asistir. Otra influencia está en el liderazgo de la iglesia local. A los ayudantes del pastor se les llama "oficiales" y a los encargados de los anexos, se les llama "guías de local". En cuanto a la forma de gobierno, se mantiene el sistema episcopal. Aunque, a diferencia de los Metodistas que tienen varios obispos, en el mundo Pentecostal, cada iglesia sólo tiene un Obispo y nada más que uno a la vez. Otro legado fue el ritual pastoral, también el himnario Metodista, que los pentecostales engrosaron con una gran cantidad de nuevos himnos que Dios entregó a diversos compositores chilenos. Demás está decir que el nombre Metodista es parte de su formación eclesial. Hasta hoy, los pentecostales siguen un riguroso metodismo en su liturgia.

En cuanto a su legado, podemos agregar que surge la primera gran Iglesia Metodista Pentecostal. El mismo expresa que La nueva Iglesia es Metodista porque sigue el mismo régimen y disciplina del metodismo, aunque no se siente obligado a ello. Es Pentecostal porque: Cree que el libro de los Hechos de los apóstoles no relata la terminación de la virtud del Espíritu Santo en la Iglesia, sino que más bien establece la norma propuesta por Cristo, por la cual la iglesia debe guiarse en el cumplimiento de su grande misión en la tierra.

Otros legados, se derivan del anterior. La nueva iglesia de espacios en sus cultos para la manifestación sobrenatural de los carismas del Espíritu a lo que se llama "las manifestaciones espirituales". Estas desde sus inicios han sido variadas. Por ejemplo, llorar, reír, tiritar, hablar en lenguas, interpretación de lenguas, éxtasis, cantar en el Espíritu, lágrimas, arrepentimiento, gozo, etc. Tal vez la más característica de todas es "la danza Pentecostal", que es una especie de baile al son de la música con ojos completamente cerrados. Esto tiende a desaparecer cada vez más.

También está la práctica de las tres "Glorias a Dios". Durante el culto, varias veces se repite sucesivamente tres veces con los brazos levantados la expresión ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! Esto se usa para dar la bienvenida a visitas, acompañar los saludos enviados a otras iglesias, cerrar un período de oración, y también al finalizar la reunión. Es el gran distintivo del mundo Pentecostal.


CONCLUSIÓN

Willis C. Hoover, a pesar de la escisión de dos grupos en Santiago, permaneció dentro de la Iglesia Metodista, dirigiendo siempre la Iglesia de Valparaíso.

Las acusaciones de los opositores, fueron subiendo de tono, hasta que en la Conferencia de 1910 en la misma ciudad de Valparaíso se le formularon cargos. Algunos de ellos eran los siguientes: Enseñanza y diseminación de doctrinas falsas y antimetodistas, pública y privadamente. También, permitió que en los cultos se desarrollasen confusiones y griterías, siendo nuestra iglesia causa de escándalo a la vecindad, especialmente durante los meses de septiembre y octubre. La resolución implicaba laceración de las funciones del pastor y que volviera a los Estados Unidos lugar de donde provenía.

A Willis C. Hoover no le dieron la oportunidad de defenderse. Esa noche él pensó: ¿Qué será de mi rebaño? ¿Estará en manos de enemigos? Y éste precioso fuego que Dios ha encendido ¿Ha de ser apagado y el rebaño esparcido?

Willis C. Hoover había sido licenciado, sólo faltaba el momento de su partida, pero en el camino Dios le Habló. El mandó su renuncia a la Iglesia Metodista, y paralelamente aceptó ser el superintendente de los grupos de Santiago y el Pastor de los que con él salieron en Valparaíso.

El expresa en su autobiografía que esta no es obra de capricho, ni de entusiasmo. No es falta de amor. Su propósito es seguir sirviendo a Dios de todo corazón, buscando el Bautismo del Espíritu Santo para toda carne, armándonos para la salvación. La separación no era del Metodismo, sino sencillamente del gobierno de la Iglesia Metodista.

Hoy han pasado 100 años desde la formación de la Iglesia Metodista Pentecostal. Con ello irrumpió en todo Chile una siempre creciente y floreciente iglesia Pentecostal de corte nacional. Dios con poco hizo mucho.

Hoy los pentecostales tenemos mucho más a nuestro favor. Miles y miles son cristianos pentecostales en nuestro país. Muchos de ellos predican cada semana el mensaje transformador del evangelio. Solo podemos decir con más podemos hacer mucho más que nuestros fundadores.

 

 

Raíces Pentecostales de Chile. Alice Rasmussen y Dean Helland. Plan Mundial de Asistencia Misionera en Chile. 1987. Página 126 y 127

W. C. Hoover. Centro Evangélico de Estudios Pentecostales. Reedición de la obra original publicada en 1926. Santiago. 2000, Página 59

Willis C. Hoover vivió hasta 1936. Año en que fue llamado a la presencia del Señor. Su amor por Dios fue a toda prueba. De la misma manera nos ayude el Señor a amarle con todo nuestro corazón.